El Aikido, suele definirse como un arte marcial pacífico, un arte de amor, espiritualidad y disciplina mental.
Aunque esto es correcto, los aspectos históricos verdaderos y legítimos, y las aplicaciones prácticas y marciales del aikido, en ocasiones han sido muy mal interpretados.
Algunos estilos enseñan el Aikido principalmente como una filosofía de vida y como un medio para el desarrollo espiritual e intercambio social, ignorando los aspectos defensivos o marciales, tratándolos como un medio para hacer ejercicios.
Otros estilos enseñan el Aikido únicamente para derrotar a un adversario con la mayor rapidez posible, ignorando los aspectos espirituales.
La verdad del asunto es que, si se practica el Aikido de una forma diligente y sincera, poniendo énfasis en sus tradiciones y normas marciales originales, es uno de los medios de defensa personal más eficaces del mundo. Esta aproximación integrada define al auténtico Aikido, que busca enseñar el autocontrol, la humildad, la confianza y la disciplina, poniendo énfasis en la espiritualidad, sin dejar de ser absolutamente eficaz en la práctica. "AIKIDO no es la oposición de dos fuerzas materiales en la que la mayor se impone a la menor, sino la perfecta asociación de dos estado de espíritu diametralmente opuestos en el que uno de ellos, de naturaleza benéfica, vencerá iluminando al adversario"
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